miércoles, 2 de abril de 2008

Ganar el Nobel con SIDA

Bajo este título, el diario El País de Montevideo del domingo 30 de marzo de 2008, publica una nota que a su vez apareció en el diario La Nación de Buenos Aires. Y me atrevo a plantear este tema además, porque mi queridísimo Hugo Mir desde su blog www.lacunacerrada.com cuenta una historia sobre este tema bajo el título” El poder de la mente”, que tiene un desenlace diferente pero no por eso, menos cruel. Porque este tema es para tomarlo en serio, para no bromear, para seguir educando y concientizando, para prevenir y ayudar, para no discriminar.
La nota mencionada, habla de la vida de Patricia Pérez, argentina, que desde hace 22 años padece SIDA.
Cuenta que una fría mañana invernal de 1986, Patricia supo de su enfermedad. Días antes había juntado coraje para hacerse el test tras seis meses de angustia, después que se enteró que su ex pareja era VIH positivo. El médico le comunicó lo que ella intuía pero le dijo además que el SIDA era una enfermedad mortal y que con suerte, le quedaban dos años de vida. Cuando asimiló la noticia, lo primero que pensó fue en su hijo Mariano que por entonces tenía 6 años.
Patricia no tuvo una vida fácil. Nació en 1962 en Pompeya, barrio de Buenos Aires. Nunca conoció a su padre y a los 16 años se fue a vivir sola. A los 18 se casó y tuvo un hijo, Mariano, hoy de 27 años. A los 20 se separó. Encontró nueva pareja, estudió Educación Física y luego el fatal diagnóstico.
Hace 22 años, se sabía muy poco de la enfermedad y también era difícil acceder a un buen tratamiento y a medicamentos, por eso le costó vivir con esa sentencia a cuestas y en silencio. Pasaron 4 años hasta que se vincula con un grupo de voluntarios en el hospital donde la atienden. Allí supo que no era ella solamente, que había muchas personas con la misma enfermedad, pero lo más importante, era que había otras personas sanas, dispuestas a ayudarlos. Eso le dio la oportunidad en 1991 de viajar a Londres a una conferencia sobre SIDA. Se encontró con 29 mujeres en su misma situación y al finalizar la reunión, decidieron crear una organización que no sólo velara por los derechos de la mujer y niños infectados con VIH, sino también trabajar para que el SIDA fuera puesto en la agenda de trabajo de todos los servicios de salud de mundo. Así nace la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA que hoy está presente en 57 países y nuclea a más de 10 mil mujeres, una ínfima cantidad de las 19 millones que padecen este mal.
El año pasado, Patricia fue designada la cara visible de esta organización que fue postulada al premio Nobel de la Paz. No lo ganaron, pero el nivel de adhesión que consiguió fue muy importante y este año nuevamente está postulada como candidata al mismo.
Esta experiencia de vida lleva ya 22 años. Patricia no ha presentado aún síntomas de la enfermedad, pero al comenzar cada día toma toda su medicación y no olvida en ningún momento, que es una mujer con SIDA.
Si te interesa más sobre Patricia y su organización, la página web es http://www.icwlatina.org/
Recuerda, lo importante es prevenir. Si no estás seguro a la hora de mantener relaciones, usa condón.

martes, 1 de abril de 2008

La reina de los pobres


Hoy aquí en Uruguay, un kilo de papas (patatas) cuesta $ 30, algo así como un dolar y medio. No se el costo en otros países, pero sí recuerdo que hace algunos años atrás, la papa o el boniato (batata) eran baratísimos. Y ni que hablar, en nuestra América, antes de la colonización, ea lo que se consumía pues era abundante y era la base alimenticia de los pobres, incluso luego, cuando fue llevada a Europa, la papa salvó a aquel continente de la hambruna.
La papa tiene su origen en Perú y fue llevada por los conquistadores a Europa en el siglo XVI. pero allí no tuvo éxito, ya que consideraban que sus frutos eran venenosos y podían causar lepra. Más bien su uso era como planta decorativa y los irlandeses y escoseses no la comían pues no se mencionaba en la Biblia. Recién en el siglo XVIII la papa comenzó a hacerse presente en algunos platos de la gastronomía europea, aunque los pobres la consumían, incluso hacían una especie de sopa hirviendo sus cáscaras.
la primera receta hecha con este tubérculo se publicó en Francia en 1872 y apareció en el libro "La cocina de los pobres". Más tarde, ya formaba parte de la cocina diaria de la mayoría de los países europeos que la consideraban una delicadez con virtudes afrodisíacas. Como vemos, el concepto sobre su consumo, cambió a lo largo de los siglos.
Este producto enorgullece a los sudamericanos y salvó del hambre a millones de europeos. Hoy alimenta a todo el mundo: la sirven con trufas o caviar, fritas o hervidas, van con todo e incluso pueden ser un único plato en sí mismas.
Se preparan hervidas con agua y sal y con piel para preservar su valor nutritivo. Fritas a temperatura adecuada y con buen aceite. A las brasas, al horno , salteadas, rellenas, gratinadas, guisadas, siempre ricas y nutritivas.
La papa es recomendada en personas con altas exigencias físicas ya que es energética y aporta magnesio. En los tratamientos que exigen poco sodio y colesterol.
No es recomedable en diabéticos y personas con tendencia a la obesidad, problemas renales y algunos trastornos gastrointestinales.

Este alimento, que en sus orígenes sólo era cosumido por los pobres, nos permite realizar múltiples combinaciones:

  • Papa hervida al natural rociada con aceite de oliva, sal y pimienta es un buen acompañamiento para todo tipo de carnes.
  • Un gustoso puré de papas para acompañar un churrasco o la clásica milanesa de carne o pollo de estas latitudes.
  • Las irresistibles papas fritas gozan de la preferencia de la mayoría. Si le agregas un huevo frito, el plato de hace aún más apetecible.
  • Papas noissettes: una guarnición más delicada para acompañar algunas carnes en ocasiones.
  • Papas a la suiza. Acompañamiento ideal para carnes de cerdo.

Como vemos, la papa ha pasado a ser de "reina de los pobres" a reinar hoy en los platos más delicados.

Marche una friiitaaaa!!

lunes, 31 de marzo de 2008

El amor es ciego

Nuestras abuelas ya nos advirtieron: el amor es ciego. Y ahora la ciencia les da la razón!!!
Según la investigadora española Mara Dierssen, el enamorarse desactiva la capacidad crítica para descubrir los defectos del amado y a la vez libera hormonas de placer.
Dierssen estudió a 20 mil jóvenes enamorados; analizó con su equipo las reacciones cerebrales de los mismos.
Ella define al amor como una adicción química entre dos personas, alimentada por la atracción física, sexual, el apego y la proyección de ambos a futuro.
Pero atención, esta adicción no dura toda la vida. Como toda "droga" tiene su declive a los 7 años. Es ahí, cuando comenzamos a ver los defectos del otro. Por supuesto que hay relaciones que duran menos que eso y otras, toda la vida.
Nos preguntamos entonces: que hacemos cuando la adicción culmina? Nos volvemos a enamorar de otra persona?
Según Dierssen, que la relación perdure pasado ese tiempo, depende de lazos más profundos que se hayan desarrollado. Eso requiere de mucho equilibrio interior, de mucha voluntad para poder sobrellevar una relación. Y ejemplos hay muchos: parejas que duran hasta "que la muerte los separe" y otras duran ese período, otras menos. Está en cada uno de nosotros, seguir manteniendo la química, porque el enamoramiento puede pasar, el placer físico puede disminuir, pero lo importante es sentirse bien con el otro. Si lo logramos, adelante, de no ser así, mejor borrón y cuenta nueva.